La Costa valenciana se extiende a una provincia con dos zonas
paisajísticas claramente diferenciadas: el litoral y la montaña.
En el litoral, comarcas prósperas que dan asiento a su fabulosa
huerta, cultivos de regadío. Y del otro lado, la agreste geografía del interior,
prácticamente inédita; el arco montañoso de la serranía valenciana, tajada a veces por los
impresionantes cañones de sus ríos, en un marco salpicado de espaciosos pinares que
esconden cuevas y abrigos prehistóricos, con abundantes muestras de pinturas rupestres. El
litoral, bajo y arenoso, de aguas poco profundas, sin otro accidente geográfico que el del
cabo de Cullera, único punto por donde las montañas toman contacto con el mar, presenta
una barrera de dunas en las proximidades de las playas, y también algunas zonas pantanosas
y charcas de agua dulce, como las marismas del Puig o de Jaraco (Xeraco), y sobre todo, la
Albufera de Valencia. Un litoral al que llegan para verter sus caudales al mar los cuatro
ríos nacidos en las montañas: Palancia, Turia, Júcar (Xúquer) y Serpis; en el que se
produce un importante tráfico marítimo por los puertos de Sagunto, Valencia y Gandía;
localizándose en el mismo modernas instalaciones náuticas para embarcaciones deportivas y
animados centros turísticos, desde los que el viajero tendrá oportunidad de descubrir la
belleza de las tierras altas, sus balnearios de montaña, zonas de acampada, poblados
iberos y romanos, casas blasonadas, castillos y torres.